CANCÚN
VERACRUZ
GUANAJUATO
FOTOS
SITIOS TURÍSTICOS
GUANAJUATO

Historia
Los orígenes de la población de Guanajuato se remontan al siglo XVI, cuando la intensa actividad de los conquistadores españoles tuvo sus primeras aproximaciones a los territorios de la entidad en la década que inició en 1520. Sin embargo, fue entre 1540 y 1546 cuando la región, que en la actualidad ocupa Guanajuato, fue otorgada por el virrey Antonio de Mendoza a Rodrigo Vázquez como merced para la cría de ganado mayor como una recompensa por los servicios prestados durante la conquista.

Fue probablemente entre 1548 y 1554 cuando se produce el descubrimiento incidental de abundantes yacimientos de plata, principalmente en las minas de San Bernabé y Rayas, lo que provocó el nacimiento de Guanajuato como centro poblacional. A partir de entonces el tránsito y establecimiento de buscadores de mineral se hizo constante. El mismo año de 1557 llegó la imagen de la virgen María, que el Rey en donación envió a la población, desde entonces es venerada bajo la advocación de Nuestra Señora de Guanajuato.

Paulatinamente, las estancias ganaderas fueron empujadas al norte para permitir el desarrollo del centro poblacional, el cual para 1570 es ya reconocido como Pueblo, el que se fue desarrollando a las orillas del río que traviesa la ciudad, como una cuestión práctica ante la abundante cantidad de líquido que se requería para el beneficio del mineral y el abasto de la población. El 26 de octubre de 1679 mediante un documento del virrey fray Payo Enríquez Afán de Ribera, la población fue elevada a la categoría de Villa y, en 1741 el rey Felipe V le otorgó el título de muy noble y leal ciudad de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato.

La ciudad alcanzó altos niveles de prosperidad durante el siglo XVIII debido a la gran bonanza minera y fue tal el esplendor de la época que varios vecinos próceres de la minería se vieron convertidos en nobles, tales como el marquesado de San Clemente o el Marqués de Rayas, el Conde de la Valenciana, entre otros. En el año de 1767 fueron expulsados los sacerdotes Jesuitas dejando una profunda huella en la ciudad, primordialmente en materia de educación. Durante esta época de esplendor se construyeron la mayoría de los templos existentes en la ciudad.

En 1786, y en cumplimiento a las órdenes reales, el territorio de la Nueva España se dividió administrativamente en doce intendencias, siendo una de ellas la de Guanajuato que dejaba por tal razón de depender de la provincia de Michoacán. El primer titular de la intendencia fue don Andrés Amat de Tortosa, quien luego fue sustituido por Pedro José Soriano y éste a su vez por el más importante de los intendentes don Juan Antonio de Riaño y Bárcena.

La presencia de Riaño es significativa por ser un benefactor de la ciudad ya que, como anotó el historiador guanajuatense Lucas Alamán, en su gestión se levantaron magníficos edificios en la capital y en toda la provincia, cuya construcción inspeccionaba él mismo; la esposa de Riaño, Victoria de Saint Maxent fue una decidida impulsora de la afición de los jóvenes guanajuatenses al estudio.

El intendente Riaño promovió la construcción del edificio de la Alhóndiga de Granaditas con el propósito de garantizar el abasto de granos y semillas a la población, el edificio que comenzó a construirse en 1798 y se concluyó en 1809, fue el escenario del sangriento enfrentamiento entre el ejército insurgente que comandaba Miguel Hidalgo y que atacó a los españoles refugiados en el recinto el 28 de septiembre de 1810 durante la primera batalla de la lucha por la independencia mexicana.

En 1826 se aprobó la primera Constitución que convertía a Guanajuato en un Estado libre y soberano de la república mexicana. El primer gobernador Carlos Montes de Oca fue un decidido impulsor de la educación en la entidad y a él se debe la reapertura del primitivo Colegio de la Santísima Trinidad fundado por los jesuitas y antiguo Colegio de la Purísima Concepción administrado por los sacerdotes felipenses, la nueva denominación fue la de Colegio del Estado.

Destacados personajes de la historia nacional del siglo XIX fueron gobernantes de la entidad, como los liberales Manuel Doblado y Florencio Antillón. El 17 de enero de 1858 el presidente Juárez estableció temporalmente la capital de la República en esta ciudad ante la constante persecución que sufría por parte del grupo político conservador. Durante la época de la intervención francesa el emperador impuesto Maximiliano de Habsurgo, visitó la ciudad durante el mes de septiembre de 1864, fue él quien determinó convertir la Alhóndiga de Granaditas en prisión.

En el año de 1867, luego de derrocar al imperio de Maximiliano se inició la restauración de la vida republicana, en la entidad fue designado Florencio Antillón como gobernador, quien se mantuvo en el poder hasta el mes de enero de 1877 cuando fue derrotado por los seguidores del general Porfirio Díaz. Antillón inició en 1872 la construcción del majestuoso Teatro Juárez.

Durante el periodo histórico conocido como el porfiriato que se extiende de 1877 a 1911, se impulsó la construcción de importantes obras como el actual Palacio Legislativo, el mercado Hidalgo, el monumento a La Paz, el monumento a Hidalgo en la zona de la Presa de la Olla, la inauguración del Teatro Juárez, la introducción del ferrocarril, entre otras.

La promoción de inversiones extranjeras (norteamericano, alemán y británico) para reactivar la industria minera fue también un distintivo de la época. El último gobernador porfirista de Guanajuato, Joaquín Obregón González, promovió la construcción del túnel del Cuajín y la presa de la Esperanza, ambas dirigidas por el destacado ingeniero Ponciano Aguilar.

En el siglo XX, durante la época de la revolución, la ciudad padeció los efectos de la severa crisis económica y social, fue ocupada en julio de 1914 por las tropas del general Alberto Carrera Torres, luego en febrero de 1916 el presidente Venustiano Carranza visitó la ciudad y gestionó la compra de granos para aliviar la terrible hambruna que se vivía entonces.

En el año de 1946 el Colegio del Estado experimentó una transformación que lo convirtió en la actual Universidad de Guanajuato. Durante la década de los 50´s se proyectó una restauración casi integral de la ciudad, construyéndose el edificio central de la Universidad, habilitando la calle Belauzarán sobre el lecho del río, iniciando los trabajos museográficos de la Alhóndiga, se construye la presa de la Soledad y se inicia la promoción turística.

Poco tiempo después, se habilitó la calle subterránea, se construyó la carretera escénica o panorámica y se inicia la celebración del Festival Internacional Cervantino en 1972.
imagen
Atractivos turísticos:
1.Un paseo por Guanajuato
2.Museo de las Momias
3.San Gabriel de Barrera
4.Callejón del Beso
5.Callejoneadas
6.El Pípila
7.Funicular
8.Presa de la Olla
9.Universidad de Guanajuato
10.Santuario de Cata
11.El Cubilete
12.Plaza de la Paz
13.Plaza del Baratillo
14.Plazas y plazuelas
15.Jardín Unión
16.Mercado Hidalgo
17.Parque Florencio Antillón
18.l Campanero
19.Jardín Reforma
20.Casa de las leyendas
21.Casa de la Tía Aura
2.Museo de las Momias

Durante muchos años, San Sebastián fue el principal cementerio con que contaba la ciudad, para no hablar de los de San Cayetano y de San Agustín, este último de la exclusiva propiedad de extranjeros. Dotar a la ciudad de Guanajuato de una necrópolis adecuada a sus necesidades y a su mayor población hizo que el 30 de agosto de 1853 el ayuntamiento local solicitara del Gobierno del Estado licencia para construir un amplio y bien acondicionado cementerio en la falda sur del Cerro Trozado; dichas obras se terminaron hasta principios de 1861. A la circunstancia de su buena orientación y topografía, el cementerio agrega la muy curiosa y significativa de favorecer la conservación de cadáveres, momificándolos. Se dice que la primera momia fue exhumada del nicho número 214 de la primera serie, cuerpo inhumado el 19 de junio de 1865.

Desde el año de 1870 se comenzaron a colocar las momias en una pieza de la administración y los extranjeros comenzaron a visitarlas hasta 1894.

No todos los cadáveres se momifican, aun cuando estén inhumados en gavetas continuas; los sepultureros han observado que los cadáveres cubiertos de carbón y cal son los que se momifican y los que se hallan en cajas de zinc se conservan poco más de diez años. Hasta el 31 de diciembre de 1907, el número de momias exhumadas ascendía a 86.

Hay momias cuyas características denotan el despertar horrible y desesperado en el estrecho recinto de la fosa del enterrado vivo. Pero en la mayoría de los casos a la muerte real precedieron instantes de marcado sello de serenidad, sin huellas de sufrimiento. Así se aprecia en las momias de los niños, que dan la impresión de muñecos en inquietud.

Salón Culto a la Muerte
Contiene restos momificados e instrumentos de tortura, atravesando el umbral entre la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, lo real y lo sobrenatural.


imagen
4.Callejón del Beso

Callejón ubicado en el centro de la ciudad, célebre porque sólo mide 68 centímetros de ancho y sus balcones están casi pegados uno al otro, a la distancia de un beso. Se ubica en las faldas del cerro del Gallo, en una barriada que ya existía en el siglo XVIII.



Leyenda del Callejón del Beso

Se cuenta que doña Carmen era hija única de un hombre intransigente y violento pero por fortuna, siempre triunfa el amor por trágico que éste sea.
Doña Carmen era cortejada por un joven galán, don Luis. Al ser descubierta por su padre, sobrevinieron el encierro, la amenaza de enviarla a un convento, y lo peor de todo, casarla en España con un viejo y rico noble, con lo que, además, acrecentaría el padre su mermada hacienda.
La bella y sumisa criatura y su dama de compañía, doña Brígida, lloraron e imploraron juntas, pero de nada sirvió.
Así, antes de someterse al sacrificio, resolvieron que doña Brígida llevaría una misiva a don Luis con la infausta nueva.
Mil conjeturas se hizo el joven enamorado, pero de ella, hubo una que le pareció la más acertada.
Una ventana de la casa de doña Carmen daba hacia un angosto callejón, tan estrecho que era posible, asomado a la ventana, tocar con la mano la pared de enfrente.
Si lograban entrar a la casa de enfrente, podría hablar con su amada y, entre los dos, encontrar una solución a su problema. Pregunto quién era el dueño de aquella casa y la adquirió a precio de oro.
Hay que imaginar cuál fue la sorpresa de doña Carmen cuando, asomada a su balcón, se encontró a tan corta distancia con su joven enamorado.
Unos cuantos momentos habían transcurrido de aquel inenarrable coloquio amoroso, pues, cuando más abstraídos se hallaban los dos amantes, del fondo de la pieza se escucharon frases violentas. Era el padre de doña Carmen increpando a Brígida, quien se jugaba la misma vida por impedir que su amo entrara a la alcoba de su señora.
El padre arrojó a la protectora de doña Carmen, como era natural, y con una daga en la mano, de un solo golpe la clavo en el pecho de su hija.
Don Luis enmudeció de espanto, pues la mano de doña Carmen seguía entre las suyas, pero cada vez más fría.
Ante lo inevitable, don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.
Por esto a este lugar, sin duda unos de los más típicos de nuestra ciudad, se le llama el Callejón del Beso.
Su nombre se debe a la leyenda de dos enamorados a quienes sus familias les prohibían verse y ellos se citaban clandestinamente en esos balcones. El padre de Doña Ana, el nombre de la enamorada, descubrió a su hija en el momento de besarse con Don Carlos y ahí mismo la mató. Se dice que las parejas que se dan un beso en el tercer escalón tienen garantizados siete años de felicidad. Este ritual es ya obligado para todas las parejas que visitan esta romántica ciudad.
6.Monumento a El Pípila

Fue edificado en 1939. Es una enorme estatua de cantera sobre basamento que representa al minero Juan José Martínez "El Pípila" en posición de avanzar, portando una antorcha en la mano derecha. En la base del monumento se encuentra la siguiente inscripción: "...aún hay otras alhóndigas por incendiar".

La estatua se encuentra en una plaza con piso de adoquín, balaustrada que funciona como mirador de 360 grados, desde donde podemos tener una espléndida panorámica de la ciudad de Guanajuato, sobresaliendo construcciones importantes como: la Alhóndiga de Granaditas, el Mercado Hidalgo, la Universidad de Guanajuato, el Teatro Juárez, la Basílica Colegiata, el Jardín Unión, las bellas cúpulas del templo de San Diego y el templo de la Compañía, entre otras.



En la parte posterior del monumento se encuentra un acceso que nos lleva por una escalera a la parte superior del mismo. La obra muestra columnas adosadas sobre las que descansa un entablamento decorado con metopas y triglifos; más arriba en relieve, el escudo de Santa fe de Guanajuato, envuelto en guirnaldas y flanqueado por pilastrillas con estrías sobre las que descansa un frontón recto.

Se puede llegar a este monumento por la carretera panorámica o caminando por los callejones que se encuentran partiendo del centro de la ciudad: uno en la Plaza de los Angeles y otro a un costado del templo de San Francisco, muy cerca del Teatro Juárez.

5.Callejoneadas

Callejonear es caminar por las calles y los callejones de la ciudad de Guanajuato, es una costumbre que se volvió tradición en época reciente, con las estudiantinas.
Son el atractivo de los visitantes gracias al personaje llamado "Tuno" que entrega su alegría y buen humor, transportando a un mundo de magia y asombro bajo el marco esplendoroso de la ciudad, a través de su música romántica, jovial y picaresca.



Estudiantinas

A fines de 1962 un grupo de entusiastas jóvenes descubrió la música de estudiantinas, de origen español, y se organizó para cantarla. En poco tiempo, con el apoyo de las autoridades universitarias se formó la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato, la cual debutó el 13 de abril de 1963.

A la fecha, Guanajuato cuenta con un gran número de estudiantinas para actuar en callejoneadas, audiciones y serenatas.

6.Monumento a El Pípila

Fue edificado en 1939. Es una enorme estatua de cantera sobre basamento que representa al minero Juan José Martínez "El Pípila" en posición de avanzar, portando una antorcha en la mano derecha. En la base del monumento se encuentra la siguiente inscripción: "...aún hay otras alhóndigas por incendiar".
La estatua se encuentra en una plaza con piso de adoquín, balaustrada que funciona como mirador de 360 grados, desde donde podemos tener una espléndida panorámica de la ciudad de Guanajuato, sobresaliendo construcciones importantes como: la Alhóndiga de Granaditas, el Mercado Hidalgo, la Universidad de Guanajuato, el Teatro Juárez, la Basílica Colegiata, el Jardín Unión, las bellas cúpulas del templo de San Diego y el templo de la Compañía, entre otras.
En la parte posterior del monumento se encuentra un acceso que nos lleva por una escalera a la parte superior del mismo. La obra muestra columnas adosadas sobre las que descansa un entablamento decorado con metopas y triglifos; más arriba en relieve, el escudo de Santa fe de Guanajuato, envuelto en guirnaldas y flanqueado por pilastrillas con estrías sobre las que descansa un frontón recto.
Se puede llegar a este monumento por la carretera panorámica o caminando por los callejones que se encuentran partiendo del centro de la ciudad: uno en la Plaza de los Angeles y otro a un costado del templo de San Francisco, muy cerca del Teatro Juárez.

imagen
11.Santuario de Cristo Rey

A 2,579 metros sobre el nivel del mar sobre la cúspide del Cerro del Cubilete , se construyó este santuario. Es uno de los más importantes y marca el centro geográfico de nuestro país.
Originalmente el sitio estuvo ocupado por una estatua de Cristo Rey de menores dimensiones que fue destruida al ser bombardeada desde una avioneta durante la época más crítica de la llamada "Guerra Cristera", última etapa armada de la revolución mexicana.
El edificio actual sirve de base a la gigantesca estatua y fue construida por Nicolás Mariscal en 1944. Quien edificó antes una capilla a la misma advocación en un costado de la catedral de León. Todo el edificio y también la imagen de cristo siguen la tendencia llamada art deco . Que puede verse en la planta, los alzados y en todos los materiales utilizados. En el interior sobre una plataforma circular de tres gradas esta la mesa del altar y sobre esta en señal de realeza cuelga una gran corona metálica que enfatiza la bóveda circular hecha con anillos y nervaduras. Que en los huecos tienen placas de mármol de Cali que por su delgadez filtra la luz natural.
En el exterior el edificio funciona como base la estatua, el Cristo Rey con los brazos abiertos ejerce su majestad sobre el país entero y dos ángeles que se hincan a sus pies le presentan la corona de espinas y una corona real. Desde la plaza de acceso puede admirarse una amplia vista del bajío guanajuatense y se respira aire puro y un ambiente místico confortante.

18.Puente El Campanero

Este pintoresco puente, de pequeñas dimensiones, manufacturado en cantera, fue realizado en 1778. Es de los pocos que no fue tendido en el cauce del río: se levantó con el propósito de dar acceso –por la subida del Tecolote- a una de las casas que se ubica sobre esta calle. Esta casa data del siglo XVIII y se encontraba a ras de piso. Pero debido al rebaje que sufrió la calle en dos ocasiones, su acceso fue elevándose del nivel del suelo. Según se sabe, en 1844 se rebajó por primera vez la cuesta de la calle de El Campanero para dar paso a los carruajes; en 1878 volvió a rebajarse para habilitar en forma definitiva esa vía.
En consecuencia, el puente sirvió de entrada, aunque ya no por la puerta original sino por la ventana que daba a la calle del Tecolote. En la casa del intendente Riaño, junto a la anterior, se construyó una escalera en el espacio que correspondiera al zaguán para resolver el acceso. Ambas residencias ostentan el estilo clásico y neoclásico.
Don Alfonso Prado Soto en su bello libro Guanajuato: callejones, calles, plazas, y plazuelas recuerda que el nombre de este lugar se debe a que hasta mediados del siglo XIX una persona estaba encargada en este sitio de tañer una campana con lo cual anunciaba el acceso y partida de los carruajes que enfilaban por el camino real.

imagen